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Las bolas de pelo son esos amasijos de pelo que, con cierta frecuencia, regurgitan nuestros gatos. El tamaño de estas bolas de pelo puede variar, aunque podíamos establecer como un valor normal los 2,5 cm, pueden llegar a ser mucho mayores. Su color será aproximado al color de la capa de pelo del minino, aunque oscurecida con las secreciones gástricas y los restos de alimentos que hay ingerido el animal.  Su olor es desagradable, aunque tolerable. 

La cantidad de bolas de pelo que pueda producir nuestro gato va a depender de distintos factores: la estación del año, la edad del animal, el tipo y longitud de pelo que tenga, así como sus hábitos de higiene. Hemos de vigilar, pues un lamido excesivo puede indicar algún problema dermatológico. 

Es en primavera y otoño, con la muda, cuando mayor cantidad de pelo suelen ingerir nuestros gatos. En general son los gatos mayores los que muestran una mayor propensión a la eyección de bolas de pelo, pues pasan buena parte de sus horas de vigilia acicalando y lamiendo su pelo. Son las razas de pelo largo como como Persas y Maine Coons, las que pueden tener mayor riesgo de desarrollar las bolas de pelo. 

Los gatos poseen una lengua rasposa con la que al acicalarse, impulsan en vello hacia su garganta y estómago. Y, aunque la mayoría de este pelo se expulsa normalmente con las heces, parte, se acumula gradualmente en el estómago del animal, creando las bolas de pelo. El gato puede expulsar una o dos bolas de pelo a la semana, sin que ello suponga nada preocupante para la salud del animal. En cambio, si estas bolas de pelo que se acumulan en su estómago no son expulsadas si que pueden llegar a ocasionar trastornos digestivos. Desde irritación estomacal, vómitos, inapetencia, estreñimiento hasta, en casos más graves, obstrucción intestinal. 

Existen algunas formas de mitigar la aparición de bolas de pelo. Por ejemplo, cepillar diariamente el pelo de nuestro gato para eliminar todo el pelo muerto que podamos. También existen productos con propiedades lubricantes, o incluso laxantes que ayudan a eliminar a través de las heces este pelo que es ingerido. O ayudar al tránsito intestinal del animal con una alimentación rica en fibra.