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Las glándulas o sacos anales son, como su nombre indica, dos glándulas situadas a ambos lados del ano del animal y cuya función es lubricar y marcar sus heces.

Qué son las glándulas anales de los perros

Por qué vaciar las glándulas anales del perro

Cómo vaciar las glándulas anales del perro

Cómo prevenir problemas con las glándulas anales del perro

Con qué frecuencia hemos de vaciar las glándulas anales del perro

 Qué son las glándulas anales de los perros

 También conocidas como sacos anales, estas glándulas sirven para regular la lubricación y el marcaje de las heces de nuestro perro. Están situadas a ambos lados del ano. Si nos imaginamos a este como un reloj, estarían situados a las 4 y a las 8. Tienen un tamaño aproximado de 1 cm. similar a una canica o a un garbanzo, aunque puede variar un poco según el tamaño del animal. Contienen un líquido maloliente, amarillento o marrón que es expulsado a través de un conducto que las conecta con la parte final del ano, para que actúe como lubricante en la expulsión de las heces. El mal olor de este líquido cumple además otra función, la de dar un olor concreto a cada perro. Es su marca, su seña de identidad olfativa. Por ello cuando los perros se olisquean el ano están reconociéndose unos a otros.

 

Porqué vaciar las glándulas anales del perro

 Aunque generalmente estás glándulas autorregulan su funcionamiento y el animal vacía las glándulas al defecar, con lo que hay un equilibrio entre el líquido que se produce y el que se expulsa, en ciertas circunstancias como un embarazo, edad avanzada, una enfermedad o una alteración en la alimentación, pueden producirse desequilibrios que desemboquen en problemas.

Es conveniente vigilar el exceso de producción y retención de este líquido. Si encontramos manchas en nuestro suelo de esta sustancia o notamos su olor característico supondrá un signo de que necesita que le ayudemos a vaciar estos sacos anales. otro signo de que hace falta vaciar es que el perro se rasque contra el suelo haciendo posición de trineo. Es conveniente que las limpiemos preventivamente, incluso aunque no observemos estos signos. Así evitaremos problemas más graves de salud. El no hacerlo puede llevar a la obstrucción de estos sacos anales, produciendo en el animal inflamación, molestias, dolor, ardor, mal olor, infección, quistes, abscesos, adenomas (tumores benignos) o incluso adenocarcinomas (tumores malignos).

 

Cómo vaciar las glándulas anales del perro

 Si te atreves a realizar esta limpieza, te indicamos los pasos a seguir. Nuestro primer consejo es que si lo hacéis entre dos, mejor. Vamos a tocarle zonas sensibles e intentará zafarse. Mejor realizar la operación en la bañera o en una terraza, si dispones de ellas. Ponte unos guantes de látex de usar y tirar y hazte acopio de toallitas y gasas. Calma a tu animal y acaríciale la base de la cola para irlo acostumbrando.

Cuando esté relajado, con suavidad, evitando movimientos bruscos que lo asusten, levántale la cola y sitúa una gasa en el ano para recoger el líquido y evitar que salpique, recuerda que este líquido mancha y huele fuerte.

Localiza las glándulas a ambos lados del ano para masajearlas y palparlas bien.

Una vez las hayas encontrado, solo presionar un poco más el líquido saldrá con facilidad y lo podrás recoger con la gasa.

Para limpia la zona anal y perianal con las toallitas.

Cuando hayas acabado premia a tu mascota con laguna chuche, palabras dulces, caricias y un poco de juego.

 

Cómo prevenir problemas con las glándulas anales del perro

 Hay tres cosas que puedes hacer para prevenir un posible problema con estas glándulas. Lo primero adecuarla la dieta para que genere heces más voluminosas, pero evitando el estreñimiento, vaciándolas manualmente con cierta frecuencia y con suplementos específicos. Para adecuar su dieta y para proporcionarle los suplementos necesarios, pregúntanos.

 

Con qué frecuencia hemos de vaciar las glándulas anales del perro

 Lo recomendable es vigilar los sacos anales una vez al mes y vaciarlas manualmente con frecuencia en perros que ya hayan tenido problemas con ellas o que tengan predisposición a que se llenen y sobretodo adecuar la dieta para que sea capaz por el mismo de regular su vaciado con la defecación. Debemos prestar especial atención a casos como los ya mencionados de mascotas de edad avanzada, animales gestantes y animales con problemas de salud que puedan afectar normal funcionamiento de estas glándulas.

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