Perro con Leishmania

¿Se puede curar la leishmaniosis canina?

Actualmente no existe una cura definitiva para la leishmaniosis. Los tratamientos consiguen una mejoría clínica evidente en la mayoría de los perros, pero el parásito suele permanecer en el organismo. Por tanto, aunque los síntomas desaparezcan, el animal sigue siendo portador y puede recaer si no se mantiene un control veterinario a largo plazo.

Tratamiento habitual de la leishmania en perros

El tratamiento recomendado combina generalmente dos tipos de medicamentos:

  • Un fármaco que elimina al parásito (leishmanicida), como el antimoniato de meglumina o la miltefosina.
  • Un fármaco que impide que el parásito se replique (leishmaniostático), siendo el más común el alopurinol.

Esta combinación permite frenar el avance de la enfermedad, mejorar los síntomas y estabilizar al perro. La duración del tratamiento depende del estado del animal y de la respuesta al mismo, y puede prolongarse durante varios meses.

¿Cuánto tarda en hacer efecto el tratamiento?

Muchos perros comienzan a mejorar en las primeras semanas. La mejoría suele ser más evidente entre el primer y el tercer mes. Es fundamental no abandonar el tratamiento antes de tiempo, aunque los síntomas hayan remitido. Seguir las pautas del veterinario es clave para evitar recaídas.

Seguimiento y revisiones veterinarias

El control veterinario regular es esencial durante y después del tratamiento. En cada visita se realizan habitualmente:

  • Exploración física
  • Análisis de sangre (hemograma, bioquímica)
  • Análisis de orina con medición de proteína/creatinina
  • Proteinograma
  • Evaluación del estado renal
  • Medición de anticuerpos frente a Leishmania

Durante los primeros meses, las revisiones pueden ser mensuales. Una vez el animal se encuentra estable, se recomienda un chequeo completo cada seis meses.

¿Qué indican los niveles de anticuerpos?

Los niveles de anticuerpos permiten valorar la evolución de la enfermedad. Cuando el tratamiento es efectivo, estos títulos disminuyen progresivamente. Se recomienda realizar controles serológicos a los 3, 6 y 12 meses del inicio, y luego cada seis meses, incluso si el perro parece estar bien.

Pronóstico según el estadio clínico

El pronóstico depende del estado general del animal y, sobre todo, de su función renal en el momento del diagnóstico. Los veterinarios clasifican la enfermedad en cuatro estadios clínicos, de menor a mayor gravedad:

Estadio I – Leve

  • Signos muy leves, como inflamación de ganglios o lesiones cutáneas pequeñas.
  • Sin daño renal.
  • Puede no requerir más que alopurinol y observación.

Estadio II – Moderado

  • Lesiones cutáneas, pérdida de peso, fiebre, diarrea u otros síntomas más evidentes.
  • Se pueden detectar alteraciones en sangre y proteínas.
  • Puede haber afectación leve de los riñones.
  • Se trata con una combinación de medicamentos.

Estadio III – Grave

  • Lesiones asociadas a la respuesta inmunitaria como artritis, uveítis o daño renal.
  • La función renal ya está afectada.
  • El tratamiento incluye medicación específica para la enfermedad renal.

Estadio IV – Muy grave

  • Daño renal avanzado o enfermedad renal terminal.
  • Puede haber complicaciones como trombos o síndrome nefrótico.
  • El tratamiento se centra en mejorar la calidad de vida.

Prevención y recursos útiles

Además del tratamiento y control veterinario, es muy importante pensar en la prevención y en comprender bien la enfermedad desde otras perspectivas. En el blog de La Clínica Veterinaria puedes encontrar recursos útiles como Prevención y Tratamiento de la Leishmaniasis Canina y Felina, que abordan tanto la prevención como el manejo de la enfermedad. También puedes leer ¿Por qué administrar la vacuna de la Leishmania a tu perro? para entender la importancia de la vacunación como medida preventiva. Y si quieres más contexto general sobre la enfermedad, el artículo La leishmaniosis canina explica su transmisión, síntomas y diagnóstico clínico.

Adaptación

Con un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y un seguimiento veterinario constante, muchos perros afectados por leishmaniosis pueden llevar una vida estable y con buena calidad. La prevención, el control de síntomas y la implicación del tutor marcan una gran diferencia en el pronóstico a largo plazo.