1. Creencia de que el animal engordará y le cambiará el carácter.
La esterilización puede modificar los balances hormonales. El animal esterilizado puede presentar tendencia a engordar pero el problema del sobrepeso viene dado por una dieta excesiva y por bajos niveles de ejercicio.
El carácter no viene determinado por las hormonas; su temperamento, vitalidad, cariño, inteligencia, ganas de jugar.... no cambian.
2. Miedo a la anestesia.
Aunque existe un leve riesgo, los anestésicos usados actualmente por los veterinarios son muy seguros y el procedimiento genera beneficios mayores que el riesgo que implica la anestesia. El animal permanece monitorizado y previamente a la cirugía se le realiza un prequirúrgico: análisis de sangre y electrocardiograma que minimizan los posibles riesgos.
Siempre podemos recurrir a nuestro veterinario para despejar dudas, él nos orientará de la mejor manera posible.
3. Creencia de que es cruel privar al animal de su actividad sexual.
La sexualidad de los animales aparece únicamente durante el celo. El animal castrado no tiene instinto reproductor por lo que no puede echarlo de menos.
4. Creencia de que es necesario que las hembras tengan por lo menos una camada.
No hay evidencia médica que sostenga este argumento. Cuanto más temprana es la esterilización o castración mejor (dentro de unos plazos que marcará el veterinario). Esta cirugía diminuye el riesgo de desarrollar un gran número de enfermedades como tumores de mama, o de ovarios en las hembras y tumores testiculares o enfermedades de próstata en los machos.
5. Mejor castrar a las hembras que a los machos para reducir las camadas indeseadas.
Los perros machos sin castrar son una gran parte del problema de superpoblación de animales ya que cuando se escapan son capaces de preñar a varias hembras. No hay que pensar que el perro dejará de ser macho si se castra, lo seguirá siendo, sólo perderá su deseo de reproducirse. El macho o la hembra se castran cuando han alcanzado un tamaño prácticamente adulto y ya tienen la morfología y los caracteres secundarios propios de su sexo. |