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Los cuadros inflamatorios del oído interno pueden ser de tipo infeccioso o no. Los infecciosos se producen porque se
extiende la infección desde el oído externo y medio al interno.
Los problemas no infecciosos que pueden producir alteraciones a este nivel son el síndrome vestibular, traumatismos, desórdenes hormonales (hipotiroidismo), tumores, etc.
En la mayoría de estos cuadros van a aparecer síntomas asociados como pérdida de equilibrio, incoordinación para andar, ladeo de cabeza, movimientos anormales de ojos, vómitos, etc.
El veterinario deberá realizar una serie de pruebas para diferenciar si estos problemas se localizan en oído o tienen su causa en el Sistema Nervioso, a nivel hormonal, etc.
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Examen del pabellón auditivo y del oído con otoscopio. El conducto auditivo debe examinarse para detectar cambios de anchura, cambios patológicos de la piel, cantidad de cerumen, cantidad y tipo de exudado, parásitos, cuerpos extraños, tumores y cambios de la membrana timpánica.
Puede ser necesario tomar una muestra con hisopo (bastoncillo) para descartar ácaros o ver hongos.
Cultivo y antibiograma del exudado para identificar la bacteria que existe y poner el antibiótico adecuado.
Otras pruebas : raspados de piel, biopsia, pruebas de alergia, etc.
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Utilice soluciones especiales de lavado y no use soluciones con antibióticos o antiinflamatorios sin indicación de su veterinario .
Después de aplicar el producto realice un suave masaje en la zona externa del oído, espere a que el animal sacuda la cabeza y seque con una gasa limpia la parte externa. No limpie internamente el oído mas allá de lo que usted pueda ver.
En animales con predisposición a padecer este problema debería hacerse un examen periódico cada 4 6 meses para evitar las recaídas.
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En un oído sano el conducto auditivo aparece de un color rosado pálido, no produce mal olor y el animal no sacude la cabeza ni se rasca la oreja de forma frecuente.
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