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• Tos (sobre todo por la noche)
• Debilidad
• Cansancio
• Mucosas de color azul
• Dificultad para respirar
• Síncopes o desmayos
• Fatiga y rechazo al ejercicio
• Abdomen dilatado
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Cuando un perro o un gato padecen una alteración cardiaca, el cuerpo intenta compensar el problema, el flujo reducido de la sangre. El corazón empieza a latir a mayor velocidad y con mayor esfuerzo. Los músculos del corazón pueden engrosarse o bien las cámaras del corazón pueden dilatarse en un intento de bombear más sangre. Además, los riñones retendrán sustancias como sodio y agua para incrementar el volumen sanguíneo y la presión arterial. Durante un tiempo esos mecanismos compensatorios serán efectivos, el flujo sanguíneo se incrementará y los síntomas de enfermedad desaparecerán.
Cuando la enfermedad empeora, el corazón puede llegar a ser incapaz de compensar los problemas. La cantidad de sangre expulsada por el corazón deja de ser suficiente para aportar oxígeno a los tejidos y cubrir las necesidades del cuerpo. Además la sangre se acumula para entrar hacia el corazón afectado, y esa presión origina la acumulación de fluidos y la congestión.
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Para evaluar la gravedad de la enfermedad cardiaca, los veterinarios llevarán a cabo un examen físico general y realizarán la auscultación del animal para valorar el corazón y la respiración.
Como parte de la evaluación probablemente habrá que realizar un electrocardiograma (ECG), radiografías de tórax, un estudio ecocardiográfico del corazón y análisis sanguíneos.
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Una vez establecido el diagnóstico de una alteración cardiaca, el veterinario determinará cuál es el tratamiento más adecuado. Este tratamiento estará en función de la patología concreta del animal, y su propósito será aliviar los efectos adversos.
Muchas veces será necesaria la administración de medicamentos que ayuden a que el corazón bombee mejor y mejore la actividad cardiaca. También serán necesarios medicamentos que ayuden a que no se retengan líquidos. El veterinario aconsejará sobre las recomendaciones adicionales entre las cuales puede incluir una reducción de peso.
Las dietas bajas en sodio pueden favorecer el tratamiento, ayudando con ello a prevenir el almacenamiento de un exceso de fluidos. El tratamiento dietético puede ayudar a satisfacer muchas de las necesidades especiales de los pacientes con alteraciones cardiacas.
Además la insuficiencia cardiaca compromete con frecuencia la función de otros órganos internos, como los riñones, el tracto digestivo y el hígado. Por ello será importante dar una dieta de alta calidad y muy digestiva, de fácil asimilación que cubra las necesidades de nutrientes adecuados sin excesos. El veterinario prescribirá el tratamiento médico y dietético adecuado a cada problema para mejora la calidad de vida del animal. |
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