El hígado es un órgano muy importante ya que produce una gran cantidad de hormonas, enzimas, y lleva a cabo varias funciones esenciales para la vida. Colabora en la digestión de nutrientes, almacena vitaminas y minerales y también es el órgano encargado de eliminar las toxinas de la sangre.
Las enfermedades hepáticas son un grupo de trastornos que producen alteraciones en las principales funciones del hígado. Producen un daño agudo (inmediato) o un daño crónico (en un periodo largo tiempo). El daño puede ser también congénito (el animal lo tiene desde el nacimiento) o ser adquirido (el hígado “enferma” con el paso del tiempo).
Las causas que hacen que aparezca un problema hepático son muy diversas y van desde alteraciones metabólicas (alteración en la función celular), infecciosas (virus, bacterias, parásitos), depósito de sustancias, daño directo de algunas sustancias como fármacos o productos químicos, formación de tumores (benignos o malignos), etc.
Un problema hepático que aparece con mucha frecuencia es la hepatitis o inflamación del hígado. Este problema puede tener un gran número de causas pero además de este, puede haber muchos tipos de problemas distintos. La consecuencia final más importante de una enfermedad hepática será la cirrosis, que es un estado avanzado de daño irreversible del hígado. En este estado el hígado dejará de funcionar porque cambiarán sus células normales por tejido fibrótico o cicatricial.
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