La obesidad normalmente se identifica mediante la inspección visual.
En un animal gordo no se palpan las costillas ni las prominencias óseas. La grasa se acumula en tronco, tripa y pecho. En el gato la acumulación es muy evidente en la parte baja del abdomen.
Mirando al perro o gato desde arriba aparece pérdida de la cintura, desaparece la forma de “reloj de arena”.
Además hay intolerancia al ejercicio y disminuye su actividad física.
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