Los riñones presentan una gran cantidad de funciones . Entre ellas destacan las siguientes:
1. Filtrar la sangre consiguiendo la eliminación de los productos tóxicos y de desecho.
2. Mantienen la presión arterial mediante la eliminación de agua y la secreción de hormonas.
3. Retienen nutrientes (proteínas, glucosa y vitaminas) y hormonas.
Si la función renal se va haciendo más lenta y el riñón se lesiona gradualmente, se desencadena la incapacidad de éste para realizar su trabajo.
Este fenómeno se llama insuficiencia renal crónica porque el problema se desencadena y desarrolla lentamente, pudiendo llevar al riñón a que deje de funcionar.
Cuando ambos riñones fallan, el organismo comienza a retener líquido y sustancias nocivas.
La presión sanguínea sube, aparecen edemas, el organismo no produce suficientes glóbulos rojos (comienza a producirse anemia), aparecen alteraciones gastrointestinales y un conjunto de síntomas relacionados todos con el proceso que llevan finalmente a un estadío terminal.
La insuficiencia renal crónica viene marcada por una una azoemia (presencia de sustancias nitrogenadas como la urea en la sangre) de origen renal de duración prolongada.
Por lo general recibe este nombre cuando persiste más de dos semanas. |
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